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EL DESIERTO
Antes de entrar en el
desierto
los soldados bebieron
largamente el agua de la cisterna.
Hierocles derramó en
la tierra
el agua de su cántaro
y dijo:
Si hemos de entrar
en el desierto,
ya estoy en el desierto.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Ésta es una
parábola.
Antes de hundirme en
el infierno
los lictores del dios
me permitieron que mirara una rosa.
Esa rosa es ahora mi
tormento
en el oscuro reino.
A un hombre lo dejó una mujer.
Resolvieron mentir un
último encuentro.
El hombre dijo:
Si debo entrar en
la soledad
ya estoy solo.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Ésta es otra
parábola.
Nadie en la tierra
tiene el valor de ser aquel hombre.
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